Jardines Disidentes
El concepto de jardín ha sufrido numerosos cambios a lo largo de los siglos, primero más funcional, después más estético y privilegio de la nobleza, y a partir de mediados del siglo XIX, exponente de una nueva clase social acomodada. También hay que decir que algo se ha mantenido constante en el tiempo, siempre ha sido la imagen del poder. El esquema se ha repetido a lo largo de los siglos, independientemente del lugar, país o territorio en el que se haya creado.
El objetivo de esta investigación puede ser una propuesta para aprender algo sobre nuestra sociedad. El estudio de la trayectoria de los jardines es el eje vertebrador de este proyecto y se basa en varias consideraciones. Siendo un recurso poco estudiado, el jardín, como cualquier obra de arte y otras producciones humanas, ha sido también un elemento de comunicación desde sus orígenes, permite analizar algunas de las características de las diferentes sociedades y épocas.
A partir de estas premisas, analizando el pasado y la actividad actual, iremos trazando un “mapa” del jardín de la sociedad que responda a los retos del futuro.
A la vista de los resultados de los últimos 200 años, nos toca analizar y trabajar de otra manera, teniendo en cuenta los nuevos programas y retos ambientales que tiene el presente. La capacidad de transformar el entorno del ser humano es tal que está desequilibrando casi todas las ecuaciones que rigen el funcionamiento del planeta. Nos corresponde analizar las propuestas para poner en crisis los “ritos” más arraigados de nuestras disciplinas.
Entendiendo que la mayoría de las metodologías que tenemos están obsoletas, tenemos que analizarlas y trabajar de otra manera, teniendo en cuenta los nuevos programas y retos medioambientales que tiene el presente.
Tenemos que estudiar la manera de relacionar al ser humano con todo lo que no sea él o su universo; Cómo, por qué y para qué transformamos el medio ambiente está en crisis, incluido por supuesto, el propio concepto de jardín.
Tal vez esta disciplina nos pueda mostrar, de una manera muy concreta, qué relación tenemos con la naturaleza, hasta qué punto manipulamos el mundo para conseguir nuestros objetivos, qué valor nos damos a nuestro entorno. Puede ser una foto exacta de nuestra posición respecto al mundo.