La relación entre naturaleza y ciudad es uno de los temas recurrentes en los debates urbanos a partir del siglo XIX; desde las primeras leyes británicas de mediados de siglo, para preservar y mejorar los jardines urbanos hasta el actual concepto de infraestructura verde urbana impulsado por la Unión Europea a partir de 2013.[1]
Es importante destacar que el cambio que se ha producido en la planificación del verde urbano de la ciudad va más allá del diseño y mantenimiento de los parques y jardines, estamos planificando una infraestructura que aporta valores ecológicos, ambientales, paisajísticos y de salud, y que debería incluir tambien los espacios “residuales”, los agrícolas y forestales urbanos, los márgenes de ríos y espacios de transición que hasta ahora no valorábamos como elementos urbanos.[2]
La naturaleza en las ciudades existe y se desarrolla de diversas formas en respuesta a la voluntad tanto de los ciudadanos como de la administración. Pero en cualquier caso, desde las políticas urbanas actuales, favorecemos la naturaleza principalmente para el disfrute de los ciudadanos, y no realmente por conceptos de protección del medio, aspectos climáticos y menos aún desde la perspectiva de la biodiversidad. Esta biodiversidad no es solo una colección de especies botánicas y animales, sino también “un sistema” con sus procesos, donde la noción de funcionamiento es crucial y explica las reflexiones que podemos hacer sobre la evolución de los términos y sobre la definición de una nueva estructura urbana. Nueva, porque no podemos demorarnos en el discurso sobre la biodiversidad tradicional, la de los espacios más o menos naturales.
El término es escurridizo. Mientras para la administración, en la mayoría de los casos, no es mucho más que un eslogan, para un ecólogo por ejemplo, es precisa: se trata de una diversidad de genes, especies o ecosistemas y sus interrelaciones. La biodiversidad urbana constituye, así pues, el fundamento de una biología de la conservación: en la ciudad, no se trata solo de proteger la naturaleza, ¡sino también de crearla![3]
[1] Direccion y Coord. Eloi Juvillà Ballester, Renaturalización de la ciudad, Colección Estudios_Urbanismo y vivienda 2 (Gabinete de Prensa y Comunicación de la Diputación de Barcelona, s. f.).
[2] Direccion y Coord. Eloi Juvillà Ballester.
[3] Philippe Clergeau, «Ecología urbana: ¿nueva biodiversidad, nuevo urbanismo?», Renaturalizacion de la ciudad, 2019.






